LA BASE ESTRUCTURAL DEL KUNGFU ANTIGUO

LA ESENCIA DEL WU XING QUAN

(南派五形拳的精髓)

Artículo escrito por el Shifu Tony Rey García

2017

En las tradiciones antiguas el boxeo de los cinco animales (五形拳) poseía una gran significación energética, filosófica y estratégica. Estamos hablando de las técnicas del tigre (虎), el leopardo (豹), la grulla (鶴), la serpiente (蛇) y el dragón (龍) que tanto influyeron a lo largo de los siglos en las vertientes del norte y del sur.

De su base generatriz los maestros, generales, precursores del kungfu monacal y los líderes insurreccionales, crearon notables composiciones marciales que perdurarían bajo las siglas de sus artífices en complejos escenarios políticos.

Shifu Tony Rey García junto al maestro Wong Yi Man (黄宇文)

Visto en su simbolismo primigenio, el dragón constituye una creación folclórica de gran significación en toda Asia. Este híbrido alado tallado en columnas, decorado en jarrones o tejido en los brocados de la túnica de los generales y reyes dinásticos, conllevaba en la imaginación popular la estirpe del poder imperial, de los buenos augurios y el espíritu ancestral o esencia primaria asociada al elemento Yang. El término Long Bao Zuo (龍寶座 –“Trono del Dragón“), era sinónimo de gobierno divino y de una monarquía regida por decretos celestiales. De hecho, el emperador era el único patriarca bajo la cúpula estelar que podía llevar en sus vestidos el solemne dibujo de los nueve dragones.

En el arca de las supersticiones, el tigre encarnaba una temible aparición capaz de inmovilizar el funesto umbral de los demonios, razón por la cual sus esculturas eran depositadas en sepulcros o ante las entradas de los templos y a menudo custodiaban las jamblas de las aristocráticas residencias. Algunos dioses aparecen incluso montados encima de estos felinos como es el caso de Cai Shen (財神 – “El Patrón de la Fortuna“), usualmente invocado en las festividades de año nuevo. Este temible embajador de la floresta también bautizado como “Rey de las Montañas”, fue el tercer animal en presentarse ante el llamado de Buda, y no solo poseía ingentes atributos mágicos que llegaron a delinear a un grupo de estrellas, sino también representaba el elixir renovador de los huesos en muchas formulaciones alquímicas.

En tanto, en las remotas especulaciones medievales, el leopardo fue erigido como heraldo de la fuerza y el vigor, tal vez por su sagacidad, ligereza y la titánica robustez de sus uñas.  En las sagradas ascesis del taoísmo su ejercitación otorgaba la cualidad de remover el Qi del hígado y vigorizar los tendones. De esta uniforme fusión de caracterizaciones sacramentales, geománticas y astronómicas, la grulla se nos presenta en su elegante fisonomía, como una diosa encarnada en pájaro que incuba entre sus blancos plumajes y la esbeltez de su paso, la solemne vestidura de la la longevidad, el equilibrio y la sabiduría, siendo capaz de remodelar la esencia que se almacena en los riñones y de funcionar como una especie de mensajera de dotes extraterrenales. Muchos músicos y poetas de la corte dignificaron en el romanticismo literario de su época o en las  melódicas cuerdas de un laúd, el agraciado presagio de su eterna frescura.

Por último, tal y como aconteció en muchas culturas arcaicas, la serpiente vivificaba el puro arquetipo de la energía y de aquellas insondables capacidades que yacen adormecidas en la base de la espina dorsal. Dueña por excelencia de los mundos subterráneos se transformó en gobernante de la quintaesencia del Yin en toda su manifestación física.

Como podemos percibir, en estas imágenes alegóricas se evidencia la interrelación energética que entreteje las manos y los pies con los cinco órganos y las seis vísceras. Por ende, desde épocas tempranas los estudiosos de las artes marciales descubrieron con suma presteza como algunos movimientos específicos del cuerpo humano acrecentaban el flujo de Qi en ciertos canales y colaterales, aunando el poder que desde la Tierra y el Cielo desemboca en las redes horizontales de los conductos que rodean la cintura. Las propias metodologías de estas ejercitaciones psicofísicas buscaron centrar, movilizar y extender el Qi que se eleva desde la planta de los pies desarrollando un adecuado uso del Dantian inferior (下丹田) y un paulatino desbloqueo de la órbita microcósmica (小周天).

Por supuesto, la fina interrelación de los cinco elementos (五行), y la base estructural de la teoría de Yin y Yang (陰陽的理論), fueron conjeturados en estas terapias chamánicas para otorgarles un trascendente influjo médico y religioso.

En la dinastía Han (漢朝, 206 a.C.-220 d.C.) el médico y cirujano Hua Tuo (華佗, c.145-208 d.C.) crea el famoso Wu Qin Xi (五禽戲), como un medicamento corporal destinado a restaurar múltiples desórdenes patológicos que aunó las virtudes del mono (猴), el tigre (虎), el ciervo (鹿), el oso (熊) y la grulla (鶴). Una receta de movimientos con fuerte resonancia terapéutica que relega a la posteridad el canon de la renovación bioenergética.

En el costumbrismo medieval algunas leyendas llegaron a teñir de connotaciones mistéricas el surgimiento del boxeo de los cinco animales (五形拳), otorgándole un pintoresco atractivo a la biografía del legendario Jue Yuan (覺遠), y de sus dos colaboradores auxiliares, los maestros Li Sou (李叟) y Bai Yu Feng (白玉峰), que según las crónicas verbales revolucionarían dentro del monasterio de Shaolin (少林寺), el kungfu ortodoxo. Estos personajes crearían tras un triunvirato de amistad y pasión por las artes marciales, 72 modelos de entrenamiento (少林七十二艺) entresacados del mítico conjunto de los dieciocho Arhat (十八羅漢拳), que la tradición oficial de los bonzos del templo le adjudica a Damo (達摩).

Aunque muchas de estas anécdotas son fascinantes y encantadoras para los amantes del kungfu, los estudios profundos, las encuestas de campo y las investigaciones históricas no atestiguan ninguna prueba arqueológica, que corrobore la autoría de Damo en el universo de los sistemas de lucha. Por lo tanto, lo que posiblemente haya sucedido bajo las sombras de los falansterios lamaístas o en las apartadas grutas de meditación, es que auténticos guerreros refugiados bajo túnicas clericales, hayan aportado sus valiosos conocimientos heredados de sus patriarcas, para mejorar el frágil estado de salud de los primeros devotos del budismo. Como sucedió con la historia de Jue Yuan (覺遠) y sus dos camaradas laicos que aportan valiosas informaciones provenientes de los clanes, las sociedades secretas y el profano escenario de la guerra.

Lo interesante de este tema es el concepto que enraíza a estas ramas estilísticas. Según algunas fuentes que llevan el sello de las transmisiones orales, el kungfu del dragón se nos presenta con una inquebrantable similitud con respecto a las concepciones numerológicas del Yijing (易經). Las propia descripción del dragón refleja la cambiante metamorfosis de la vida. Este fabuloso ser mitológico, lleva en su cuerpo las escamas de los peces, la cola de un reptil, y la ondeante viscosidad de la serpiente, sobresaliendo de su ecléctica morfología las garras y los dientes de felino, los cuales terminan en su parte superior en un protuberante hocico exhalador de un aliento impregnado de hechizos. En esta rara criatura extrañamente dibujada en muchas culturas mediterráneas, las enormes alas nos recuerdan a las de un gigantesco murciélago, un recurso anatómico que lo alza de la tierra en vuelo vertiginoso para fundirlo con las etéreas emanaciones del Cielo.

Por su propia simbología el dragón puede sumergirse en las aguas, controlar los vientos, derretir el metal y penetrar en el interior de la tierra, siendo una especie de soberano que manifiesta el don de la transmutación y una perspicaz sensibilidad intuitiva. En este sentido, las metodologías del Dragón adaptadas a la fisiología humana, producen un intenso trabajo articular, un pronunciado estiramiento de los ligamentos y una penetrante focalización de la conciencia impregnadora del Yang Qi puro del Cielo.

Es necesario constatar como estas bases estructurales fueron absorbidas durante cientos de años  por las escuelas del norte y el sur. Tras el advenimiento de la dinastía Qing (清朝, 1644-1912), y el forzoso repliegue de la resistencia anti manchú hacia la provincia de Guangdong, estilos de fuerte arraigo conspirativo cobijarían en su seno el boxeo de los cinco animales (五形拳). Específicamente, el Hung Gar (洪拳), erigió su eficacia en este clásico entrenamiento, bajo la guía del famoso maestro Hung Hei Gun (洪熙官,1743-1806).

El “Boxeo del Tigre y la Grulla” (虎鶴雙形拳), la “Doma del Tigre con el Ideograma Gong” (工字伏虎拳) o el legendario “Cable de Hierro” (鐵綫拳) revelan a todas luces el alto influjo de las técnicas del dragón, el tigre, el leopardo, la grulla y la serpiente. Con el paso del tiempo otros animales fueron agregados para ampliar el rango de efectividad y el radio de alcance de los brazos. Poderosas acciones de puño del caballo (馬), fueron combinadas con tácticas de trompa y colmillos de elefante (象). Al mismo tiempo, las evasiones del mono (猴) se enriquecieron con las poderosas garras de águila (鹰), y los furtivos ataques del gallo (鸡). Si a esto le sumamos los encadenamientos de palmas, los pateos simultáneos y las punciones de los dedos, la letalidad de la autodefensa alcanzaría cotas inimaginables.

Los famosos diez tigres de Guangdong (广东十虎) forjan su estirpe encumbrando estas estratagemas en cinco líneas de notoria trascendencia: Choy Ga (蔡家拳), Liu Ga (劉家拳), Mo Ga (某家拳), Li Ga (李家拳) y Hung Ga (洪家拳). Sin adentrarnos mucho en este tema, podremos percibir con una simple mirada histórica, como las claves políticas de los líderes conspirativos y los clanes secretos, llegan a convertir los gestos físicos en un lenguaje cifrado como sucedió desde finales del siglo XIX con el saludo sureño.  Un emblema de resistencia transmisor de un claro mensaje de carácter militar: “con la fuerza de un tigre (el pueblo alzado en armas) el trono del dragón será restaurado (los Ming volverán a ocupar la regencia del reino)”. Por esta razón el rito de presentar la palma y el puño al frente era denominado: “el dragón y el tigre se unifican” (龍虎出現).

Volviendo al campo de los cinco animales debemos ver como el boxeo de la grulla alcanza un alto grado de versatilidad bifurcándose en varias vertientes: Zong He Quan (宗鶴拳), Ming He Quan (鳴鶴拳), Shi He Quan (食鶴拳), y Fei He Quan (飛鶴拳). Incluso durante el período del nacionalismo sus desplazamientos cerrados y las cortos enlaces de manos sufren pronunciadas reformas siendo renombrado en Guangdong y Hong-Kong bajo el epíteto de Xia Jia Quan (侠家拳), una novedosa reestructuración que le confiere un amplio radio de alcance. En esta versión de palpable eficacia combativa, los ocho puños originales de la grulla influyeron en casi todas las escuelas. Tanto el Choy Lee Fut (蔡李佛), el Bai Mei (白眉拳), el Fut Gar (佛家拳) o el Hung Gar (洪拳) se nutrieron de esta insaciable fuente. Las propias técnicas de penetración e intercepción de esta sugestiva rama llegan a confluir en el Wingchun (咏春拳), en un memorable enlace que remonta sus orígenes a las temibles manos de Wu Mei (五枚).

Evidentemente, muchas son las deudas que los diversos estilos de kungfu le deben a estos cinco pilares. En la Academia del Shifu Wong Yi Man (國際黄宇文中國南派武術總館), una de sus líneas familiares más poderosas es precisamente la recibida del viejo maestro Tie Bi Hu (鐵壁虎), quien le entrega un pergamino rasgado por la vida de reclusión y persecución política, impregnado en sus ideogramas de los fundamentos del “Boxeo de los Cinco Animales” (五形拳). Una joya patrimonial aún conservada por sus hijos y honrosamente extendida a nuestras manos, que guarda las concepciones de una escuela que estuvo a punto de desaparecer sin dejar descendencia.

El maestro Wong Yi Man (黄宇文) fue por azares del destino un contacto directo con este ermitaño, experto en artes marciales, a quien todos los aldeanos de la región conocían con el apodo del “Tigre de la Pared de Hierro” (鐵壁虎). ¡Elocuente bautismo que define caracterológicamente la hermética psicología de un hombre forjado en la lucha, y con una inmensa carga de anonimato a sus espaldas, pero reacio a transmitir su experiencia!

Dentro de las estructuras más sobresalientes de esta escuela que hoy permanece cuidadosamente lustrada, se encuentra el “Boxeo de los Cinco Tigres que Rondan la Montaña” (五虎巡山拳), el “Boxeo del Dragón y el Fénix que Defienden la Montaña” (龍鳳鎮山拳), el “Boxeo de la Grulla Blanca que Atraviesa las Nubes” (白鶴穿雲拳), el “Boxeo del Leopardo y la Serpiente” (豹蛇形拳) y el “Gran Boxeo de los Cinco Animales” (大五形拳), que atesora en 150 pasos la enorme aplicabilidad del método.

Sin lugar a dudas, este es un legado que recoge con celosa veracidad, las bases más antiguas del Dragón (龍), el Tigre (虎), el Leopardo (豹), la Serpiente (蛇) y la Grulla (鶴), meticulosamente ocultadas por un patriarca fieramente perseguido durante el período del Kuomintang (国民党).

Creo que este es un tema lleno de ángulos de análisis que darían por sí solo para un libro de 1.000 páginas. Como no se me está permitido revelar el sistema por esta vía de acceso público, he tocado apenas el lado exterior de su historia, los mitos y las conjunciones estilísticas que emanaron de su histórica yuxtaposición técnica. De cualquier modo, espero que este artículo despierte el interés de los amantes del kungfu tradicional (传统功夫), por un fascinante universo que posee las notas estructurales de muchas creaciones de lucha. Entender el boxeo de los cinco animales (五形拳), es tener en vuestras manos la médula del pensamiento filosófico, estratégico, médico y espiritual de los primeros tiempos.

Copyright © – Shifu Tony Rey García
Viena 8 de septiembre – 2017

 

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