LAS BASES CONCEPTUALES DEL MAESTRO YANG CHENG FU

LOS DIEZ PRINCIPIOS ESENCIALES DEL YANG SHI TAIJIQUAN (楊氏太極拳十要)

Artículo escrito por el Shifu Tony Rey García

2017

En este nuevo material de investigación y estudio expongo los diez principios del Yang Shi Taijiquan (楊氏太極拳十要), transmitidos por el maestro Yang Cheng Fu (楊澄甫, 1883-1936) y explicados por su discípulo Chen Wei Ming (陈微明, 1881-1958).

Maestros relevantes de la línea del Yang Shi Taiji Quan.

Antes de pasar a documentar cada precepto deseo aclarar que los comentarios de cada sentencia poseen mucha información oral obtenida directamente del maestro Wong Yi Man (黄宇文) y por supuesto, tras treinta años de práctica ininterrumpida de esta prestigiosa línea familiar. Deseo recalcar que muchas de las explicaciones que obtendrán en algunos de estas llaves de expresión técnica y mental, no aparecen en ningún texto de traducción occidental y tampoco en manuscritos chinos. Algunos principios ampliamente tratados por muchos devotos de este sistema obvian los parámetros que le dan su consistencia energética. Pongo por ejemplo a los fundamentos de Xu Ling Ding Jing (guiar el poder del vacío a la cúspide de la cabeza, 虛領頂勁), Han Xiong Ba Bei (contener el pecho y arquear la espalda, 含胸拔背), Yong Yi Bu Yong Li (usar la intención y evitar la fuerza muscular, 用意不用力), Nei Wai Xiang He (armonizar el interior con lo externo, 内外相合), etc. Aunque desde inicios del siglo XX se han estado publicando excelentes fuentes bibliográficas en idioma chino como fueron el Taiji Da Wen (太極答問Preguntas y Respuestas de Taiji), el Taiji Fa Shuo (太極法說 – Explicación del Método de Taiji), el Wu Jian Quan Shi De Taiji Quan (吳鑑泉氏的太極拳 – El Boxeo de Taiji de Wu Jian Quan),  el Taiji Quan Shi Yong Fa (太極拳使用法 – Aplicación del Boxeo de Taiji), el Taiji Quan Shu (太極拳術 –  El Arte del Boxeo de Taiji) entre otros; y los textos de la familia Yang (楊家) vieron la luz tras décadas de ocultamiento público, los espacios de comprensión entre la lengua escrita y las tradiciones orales siempre dejarán fuera de la vista advenediza y de la desastrosa tentativa de sintésis de nuestros coterráneos, los pilares más trascendentes del desarrollo físico, mental y espiritual.

Por esta razón, he decidido ampliar un poco la comprensión de estos principios colocando ángulos de integración biomecánica, médica y estratégica que a menudo suelen pasar desapercibidos.  Quiero aclarar además, que estos pilares de referencia son válidos para cualquier estilo y por ende, su debida asimilación enriquece a todo aquel devoto firme que se digne ser un exponente de las teorías marciales del pueblo chino.

Debemos recordar, que a lo largo de la historia dinástica, política y religiosa del imperio amurallado de los Han, las bases estilísticas trabajaron durante siglos sobre la misma conjunción de datos y aunque los particularismos tácticos decoren con pinceladas personales su empleo de ataque y defensa, por debajo de las apariencias pugilísticas subyacen las mismas orientaciones ancestrales que dieron subsistencia a las creaciones más elevadas. Espero que este esfuerzo sirva para robustecer el desarrollo del kungfu sin distinción de sectas ni tendencias. Como un fiel seguidor de mi maestro empleo mi tiempo en divulgar las genuinas matrices de una cultura que no debe morir en las onerosas manos del mercantilismo.

De ningún modo se me está permitido desnudar la transmisión de mi maestro, pero si indicar ciertas rutas que por lo menos hagan despertar a los seres humanos de corazón abierto. A continuación expondremos las diez tesis medulares dictadas a sus discípulos por el maestro Yang Cheng Fu.

Xu Ling Ding Jing

La expresión Xu Ling Ding Jing (guiar el poder del vacío a la cúspide de la cabeza) nos evoca literalmente al Jing que llega al cerebro nutriendo el Yi (意) y avivando la lucidez del Shen (神). Para entender este acierto debemos recordar que el canal Zhong Mai (沖脈) enlaza el flujo de Yin y Yang que se rebobina en las órbitas externas de los meridianos Du Mai (督脈) y Ren Mai (任脈). Cuando la espina dorsal está bien ubicada y la pelvis yace basculada hacia delante el eje de fuerza ancestral emanada de los riñones abre la puerta de la lucidez, la clarividencia y la reacción instintiva. Para actuar desde el vacío debemos aprender a conectarnos con la conjunción de hálitos que enlazan al hombre con los campos energéticos del Cielo y de la Tierra. Es obvio que si tenemos la capacidad de cultivar el espíritu para retornarlo al vacío disolveremos definitivamente la distinción entre nuestra persona y la que a menudo establecemos con el oponente, controlando sus acciones desde la vacuidad de la mente. Acceder a esta fuente de interacción con el universo es romper de golpe los límites del Ego y entrar en el recinto sagrado de la espiritualidad. Si evaluamos la intención de un contrincante con las limitadas reseñas importadas de nuestro raciocinio, estaremos sucumbiendo a los inacabables lazos de Yin y Yang. En esta lógica inferencia avalada por los sentidos físicos caeremos en los juicios engañosos y la imparable mezcla de los contrastes. No obstante, el kungfu superior no es una suposición reflexiva y mucho menos un cálculo aproximativo sopesado desde nuestras bases intelectivas, sus reflejos nacen de una consciencia interior que no necesita de criterios preconcebidos para exteriorizar una respuesta precisa. Es bien sabido, por muchos de lo que hemos estudiado los pilares del pensamiento chino, que Taiji es Yin y Yang en movimiento, pero su núcleo intemporal germina desde Wuji (無極). En Wuji no hay polaridades, hay flujo e infinitas potencialidades. Por lo tanto, si combatimos sumergidos en Yin y Yang seremos víctimas de las mutaciones, de la antítesis de sus correspondencias, de la disparidad de sus posibilidades; pero si aprendemos a sintonizar el corazón con el estado de universalidad que llevamos dentro, nos descubriremos saltando al precipicio cuando ya hayamos alcanzado el extremo opuesto del abismo. Como bien sentencia un pensamiento:“¿cómo podría ignorarse en el entrenamiento el uso de la cintura y la ubicación de la cabeza? Si descuidas esto, todo tu kungfu será en vano” (身形腰頂豈可無, 缺一何必費工夫). Guiar el poder del vacío a la cúspide de la cabera es como enchufar la sensibilidad a una corriente de alto voltaje que proporciona una instintiva capacidad de reacción y una poderosa alquimia de esencia, energía y espíritu.

Han Xiong Ba Bei

Los chinos siempre han sido dados a la codificación lingüística. En este caso la locución Han Xiong Ba Bei recoge entre sus trazos el acto de contener el pecho y arquear la espalda. Este es sin duda un recurso biomecánico extraído de nuestra propia fisiología que los maestros supieron aplicar en la práctica física. A este respecto, debemos observar el comportamiento de algunos animales cuando se preparan para iniciar un ataque o se retraen ante un instante de peligro. Erizan sus pelos, muestras sus dientes y curvan las vertebras de su espina dorsal para evacuar una explosiva velocidad que les posibilite una centellante embestida. ¿Cómo funciona este mecanismo inherente en las artes marciales? Cuando se encorva la espalda y se recoge el pecho, la energía pectoral desciende hacia el Dantian inferior (丹田), en un bombeo diafragmático que moviliza la fuerza y la extiende. Como bien dice un precepto taoísta: “lo que va a ser elevado primeramente ha de ser sumergido”. Con este principio de base, se define el uso del Qi como agente centralizador. Este núcleo de poder anudado en la cintura produce una expansión de los hálitos de las piernas que alcanza las palmas de las manos, derramando desde ambos Lao Gong (勞宮) un torrencial impulso de la energía. Obviamente, la comprensión de la abertura y el recogimiento no sólo conlleva el conocimiento del Yin y Yang (能懂得開合, 便知陰陽), sino también es la clave que manifiesta la capacidad de emplear el manejo de Peng Jin (掤勁). En este sentido, el Taijiquan es un iceberg que sólo muestra un 30 % de su alcance marcial. El resto de su cuantificación combativa yace sumergida sobre las aguas de una fisonomía estilística que aparenta a todas luces una inofensiva ejecución. El clan de los Yang logró convencionalizar esta envoltura de lentitud y parsimonia. Esta decisión histórica constituyó un ardid de preservación de un tesoro marcial de inestimable valor, pero a la vez deterioró el rumbo de muchas de las tendencias terapéuticas de nuestros controvertidos tiempos. Cuando abordamos el término de Han Xiong Ba Bei confrontamos con un gran secreto de emisión de Qi y una poderosa válvula de multiplicación de la fuerza.

Song Yao

El término Song Yao significa textualmente aflojar o soltar la cintura. Esta es una frase sintética que a veces trae grandes incomprensiones. A menudo muchos practicantes del estilo Yang Shi Taijiquan (楊氏太極拳) entienden que soltar la cintura implica una completa flacidez de las caderas. Por este motivo el maestro Wong Yi Man (黄宇文) suplanta el término de Song (soltar, 鬆) por el de Rou (flexibilizar, 柔). Aquí se cambia radicalmente el sentido de esta estrategia biomecánica. Poseer una cintura flexible no es lo mismo que distender la zona lumbar y disipar el control rotatorio del canal Dai Mai (帶脈). Primero que todo debemos concienciar que para la medicina tradicional china “el origen de la vida está en la cintura”(命意源頭在腰際). O sea, ambos riñones guardan la esencia ancestral (元精) y en este nivel de intercambio se fusionan las cargas genéticas recibidas de los progenitores con el Qi adquirido recibido tras el nacimiento. La cintura es como una rueda que rota (腰如車輪), y de su retornante giro se devanan los intercambios posturales y las revoluciones de fuerzas que llegan al torso, las manos y la cabeza. El poder del Qi es emitido desde la espina dorsal (胡能氣由脊發), y este don adormecido depende en última instancia del adecuado empleo del concepto de Yao (腰). Cuando la cintura se lleva a las extensiones de los miembros superiores no son los músculos de la espalda y los brazos los que generan el impacto, sino la explosión del Jin acumulado en todo el cuerpo que debidamente focalizado en un punto brota a la superficie como el imperceptible veneno de una serpiente o la intangible violencia de un viento huracanado. El Kungfu sin cintura es un árbol sin tierra o un río sin agua. Nada podrá evolucionar de su seno si antes no se aprende como interrelacionar su empleo.

Fen Shu Shi

Cuando aludimos al concepto de Fen Shu Shi estamos discriminando lo lleno y lo vacío. Por medio de la idea inscrita en la grafía de “lleno” (實) representamos la pierna que carga la totalidad del peso físico y por “vacío” (虛), la extremidad inferior que queda liberada de carga anatómica. En el Yang Shi Taiji Quan (楊氏太極拳) un axioma sentencia: “el estancamiento es el resultado del doble peso” (滯在雙重). Ya que estamos tratando con el boxeo de Yin y Yang, su secuencialidad no logra simbolizar la ideología de Taiji si en su técnica no se discrimina meticulosamente el uso de las polaridades. Al mismo tiempo, lo lleno y lo vacío encarnan el arte de la no oposición. O sea, dejar pasar la fuerza, desviarla por la línea de menor resistencia o invertir el poder en contra del oponente. Sublimes tácticas derivadas de esta comprensión que elevan la sutilidad de las manos y los pies. Inobjetablemente, la capacidad de generar un desplazamiento inteligente viene dada por el ardid de mantener una pierna desprovista de peso. De este modo, los pateos, los bloqueos, el avance y la retirada suceden instantáneamente sin tener que ceder un tiempo extra para restablecer el balance locomotor. Por esto a menudo se dice en los círculos pugilísticos: “si el peso del cuerpo está distribuido sobre ambas piernas, la plenitud y el vacío no serán distinguidos” (兩腿雙重, 虛實不淸).

Chen Jian Zhui Zhou

El simple método de hundir los hombros y curvar los codos es otra regla energética que determina el flujo de Qi que irradia desde la cintura hacia las palmas de las manos. Desde el momento en que los hombros se mantienen bajos en las aplicaciones técnicas, la energía del Dantian se eleva traspasando las puertas de la espalda en una fuerte emanación de hálitos articulatorios. De este modo, el Fa Jin (發勁) puede ser emitido con prontitud y los bloqueos lograrán generar una fuerte sacudida en la anatomía del oponente. Por otro lado, la inclinación descendente de los codos no sólo protege las costillas de un contraataque feroz, sino también determina la cuantificación de poder que llega a los puños. Aunque muchos maestros insisten en este tema en sus exposiciones doctrinales, a menudo contradicen sus dictados con una ejecución defectuosa, desatendiendo la ubicación de los codos en la transición de Ye Ma Feng Song (野馬分鬃), o durante la ejecución de Shuang Feng Guan Er (雙峰貫耳). Los brazos poseen tres puertas de conexión y sus direcciones espaciales bombean el Qi y permiten la intercepción, el desvío, y los bloqueos. Con este principio se deja claro su uso. Es sintomático observar cuanto se violan estos mecanismos elementales. Estando en China, el maestro Wong Yi Man (黄宇文) ha dedicado madrugadas enteras en demostrarnos cómo muchos exponentes de renombre recitan la teoría de memoria y después la contradicen con una ejecución inadecuada. Estos pormenores pasan desapercibidos en Occidente porque el cliché de tener la asesoría de un maestro chino, anclado en portentosas genealogías supera la preocupación de saber si lo que hacemos discurre por buen sentido. Hoy en día ni siquiera la ascendencia es una carta de presentación confiable. Los tiempos han cambiado tanto que las generaciones modernas ya no dedican las horas de sudor necesarias para lograr el perfeccionamiento. El Yang Shi Taijiquan posee una teoría bien delimitada, ¿cómo es posible entonces que la forma haya degenerado tanto de la mano de muchos exponentes? La respuesta es sencilla, están garantizando un orden diferente apetecible a la venta. Decididamente, el rescate de las tradiciones comienza con la madurez de una comprensión fidedigna.

Yong Yi Bu Yong Li

En este punto llegamos a un notable emblema del Yang Shi Taijiquan (楊氏太極拳) que personifica el alto ideal del agua dentro de las tradiciones del taoísmo filosófico. De hecho, la profunda exhortación cobijada bajo la fonética de Yong Yi Bu Yong Li compendia la gran sabiduría de saber actuar desde la relajación y el vacío. Si traducimos este conjunto de ideogramas veremos relucir un acierto de gran trascendencia: “usa la intención y evita la imposición de la fuerza muscular”. Un elevado mensaje que lleva a muchos practicantes a confundir la soltura con la laxitud. A este respecto, lo primero que debemos recordar, es que la relajación es la madre del poder y cuando aludo a “poder” me refiero exclusivamente al Jin que se oculta en todos los intersticios anatómicos del cuerpo. El maestro Chen Wei Ming (陈微明, 1881-1958) escribe en uno de sus textos: “la energía innata de un ser humano es como el hierro fundido, pero ha de ser forjada durante mucho tiempo para que pueda alcanzar la refinación de lo suave” (人之天生氣力, 譬如生鐵, 必須使之柔軟, 久久鍛練). Es un hecho claramente comprobado que la intención dirige el Qi (以意引氣), pero este comando mental no ocurre separando los impulsos cerebrales de las acciones físicas. Como ya hemos sugerido, la consciente realización de nuestras actividades corpóreas y la sensibilidad para conectar nuestra conciencia al presente es una vía de realización energética. El propio término de Qigong (氣功) resplandece con solo saber aplicar este principio. Hoy en día, la proliferación de las adaptaciones deportivas en el Taijiquan han roto con este paradigma tradicional. Las personas practican formas estéticas despojadas de intención y lejos de canalizar el Qi lo estancan o lo disipan en una fragmentada ejecución que solo engrandece la periferia de lo que somos. Si el arte marcial se despoja del Yi (la intención, 意), el Qi queda flotante y fragmentado. Una mente disgregada es una brújula sin vínculos magnéticos, desorientada vagabundea en medio de las impresiones extraviando al hombre que la sigue. En cuanto al concepto de fuerza, los occidentales entienden el señorío combativo en términos de volumen muscular, velocidad, agresión e imposición de anatomías. Una herencia espartana que aleja a todos sus adeptos de una integrada fusión con el universo. El verdadero poder en la cultura china no depende de entrenamientos externos, ni de escultóricas ceremonias egocéntricas para mostrar a nuestros congéneres la anchura de un torso o la compactibilidad de un antebrazo, sino de una ejercitación específica que permita centrar, movilizar y extender los hálitos cósmicos que corren por los canales y colaterales. De hecho, mientras más anquilosamiento muscular se logra en un adiestramiento fisiculturista, menos Qi se proyecta hacia las extremidades y más desgaste sistémico se produce en el organismo. No entender este punto, es distorsionar la visión milenaria de una nación arraigada a otras teorías de intercambio holístico. Como bien descubrieron los viejos patriarcas: “la extrema suavidad genera la extrema dureza” (極柔軟, 然後極堅剛).

Shang Xia Xiang Sui

En esta máxima se esboza la plenitud energética que se genera cuando sabemos unificar todas las conjunciones articulares del cuerpo. El fundamento de Shang Xia Xiang Sui nos enfatiza que lo inferior y lo superior deben coordinarse armónicamente. Con solo evocar un pasaje del Taiji Quan Lun (太極拳論) oralmente atribuido al legendario Zhan San Fen (張三豐), dilucidaremos el objetivo de este axioma: “la raíz está en los pies, se manifiesta en las piernas, es dirigida por la cintura y se proyecta en los dedos de las manos. Desde los pies, las rodillas y la cintura el cuerpo ha de fusionarse en una conexión indisoluble” (其根在腳, 癹於腿, 主宰於腰, 形於手指. 由腳而腿而腰, 總須完整一氣. 向前退後, 乃能得機得勢). Si no hay unidad técnica entre las posturas, el movimiento de la cintura, la rotación de la espina dorsal y el movimiento de los hombros, los codos y las muñecas, el Jin no podrá manifestarse en toda su plenitud. Es una cualidad inherente del kungfu lanzar un golpe empleando toda la estructura anatómica y no un segmento muscular determinado por la región que se usa. La serpiente que se reclina hacia atrás coordina todas las junturas de su cónica figura para disparar la cabeza en centésimas de segundo. Cuando realizamos un bloqueo con esta teoría, el impacto se convierte en una terrible sacudida que estremece los cimientos de gravedad y daña profundamente los circuitos de energía. Este es un recurso de maestría que muy pocos usan a plenitud.

Nei Wai Xiang He

La doctrina del kungfu exige una integración de la conciencia. El principio de Nei Wai Xiang He nos insta a armonizar lo exterior con lo interno en una reciprocidad indisoluble. En consonancia con pensamientos tradicionales: “cuando el interior posee la claridad del vacío, la energía podrá manifestarse con ligereza y brillo” (蓋內之虛靈不昧, 能致於外氣之清明, 流行乎肢軆也). En muchas prácticas postmodernas gestadas en China y divulgadas por el mundo bajo la tutela de la panacea y el sensacionalismo se obvia este simple parámetro. ¿Cómo puedo corroborar este acierto? Miremos con cordura, disímiles sistemas terapéuticos diluyen el Yinian enlazando la mente de un auditorio a los conteos numéricos de una voz grabada que martilla bajo la cadencia de una melodía el ritmo de las repeticiones. Por mucho que nos duela escuchar estas verdades, el Qigong muere cuando el corazón queda subordinado a una monotonía de los sentidos. La intención (意) es la llave que abre todas las puertas y posibilita la circulación del Qi. Si retornamos a un fragmento de un pasaje del Zhuangzi (莊子), una de sus frases podría abrirnos el entendimiento: “para poder entender el control de la mente debes aprender a unificar tu intención. No escuches con los oídos, hazlo con el corazón. No oigas con el corazón, hazlo con la energía. El oído capta los sonidos que viajan a su alrededor y la mente teje imágenes y representaciones, pero la energía es un vacío de potencialidades que sobrepasa la apariencia de las impresiones. Ya que el Dao es una perenne manifestación de la vacuidad, en su oquedad se contiene el ayuno del corazón” (若一志, 无听之以耳而听之以心, 无听之以心而听之以气听止于耳, 心止于符. 气也者, 虚而待物者也.唯道集虚, 虚者, 心斋也). Ayunar con el corazón es nutrir el espíritu con una dieta de sensaciones que no perturben la claridad mental ni laceren nuestros instintivos procederes. Mientras más revolvamos un vaso de agua mezclado con un poco de tierra menos podremos percibir las sinuosidades de su fondo. La verdadera iluminación resplandece cuando respetamos los propios mecanismos de la naturaleza y dejamos reposar el peso de las impresiones. Bajo estos planteamientos, podríamos asegurar sin temor a equivocarnos, que “cuando el Yi no traiciona lo que emprendemos con el cuerpo la respiración se torna natural” (呼吸自然) y completamente sincronizada con los actos permite la llegada del Qi. Para ser “naturales” no tenemos que realizar grandes esfuerzos. Paradójicamente, uno de los mensajes de Laozi es dejar que lo ingénito se manifieste. Como extensión de este ideal, el Yang Shi Taijiquan (楊氏太極拳) versa en toda su fisiología técnica sobre este sabio acierto.

Xiang Lian Bu Duan

Para entender este concepto debemos rememorar que la ideología de Taiji sostiene que el universo es una manifestación de Yin y Yang. Dentro de esta mutación cósmica la reversión, la creación, la fusión y la metamorfosis es una indetenible danza bipolar. Nada está estático. Todo lo que se emana o se absorbe desde Taiji es un proceso de cambio que reverbera a escalas intergalácticas o en minúsculos aconteceres cuánticos. Cuando los eruditos de la corte manchú bautizaron el arte del maestro Yang Lu Chan (楊露禪, 1799-1872) con el epíteto de Taiji estaban determinando ciertos principios en su biomecánica y en la filosofía que subyace en sus tecnicidades. Bajo estas doctas reglas se erigió el axioma de Xiang Lian Bu Duan, el cual reivindica un enlace permanente de acciones que en esencia no tienen comienzo ni fin. Esta continuidad sin interrupción es trascendente en la estrategia combativa del Yang Shi Taijiquan (楊氏太極拳). En esencia, podemos asegurar que el boxeo de Taiji no posee estructura estable, su tránsito entre el ataque y la defensa es una intención dinámica capaz de adaptarse a las exigencias externas.

Dong Zhong Qiu Jing

Por último, el maestro Yang Cheng Fu (楊澄甫, 1883-1936) relega a la posteridad en su invaluable transmisión oral el principio de Dong Zhong Qiu Jing (movernos dentro de un centro de calma y quietud, 动中求静). Esta es una advertencia de nivel superior. ¿Cómo podremos ser conscientes de lo que realizamos con el cuerpo, si nuestra mente está atada al pasado o revoloteando en el futuro? El sublime logro de escuchar la energía (聽勁), acompañar el Jin de un oponente (隨勁),  o entender el propósito de un agresor (懂勁), jamás podrá materializarse si antes no somos íntegros dueños de nuestra volición interna. Dado que el espíritu occidental se halla atado a las fluctuaciones mercantilistas y tecnológicas que laceran la introspección profunda, la propuesta de estos viejos precursores adictos a la paz espiritual, es un duro golpe a los decadentes esquemas de una sociedad edificada hacia el consumo y las complicidades de la moda. Esta es una de las causas de que los dones del kungfu estén languideciendo a pasos agigantados. La vida moderna suplanta la clarividencia por memorizadas inhibiciones que obstruyen la espontaneidad y falsifican las voces del corazón. Mantener la concordia y la serenidad en el inescrupuloso rostro de la guerra es un acertijo que debemos resolver entendiendo los procederes del Dao. Las propias manifestaciones naturales esgrimen estas mismas prerrogativas. Si observamos con detenimiento el epicentro de un huracán, comprobaremos como los vientos no se muestran intempestivos en el mismo eje de su configuración, sino que crean una entraña de bonanza capaz de engañar a la percepción humana. Igualmente sucede con la mente y la velocidad de las acciones físicas. Cuando aprendemos a enfocar el Yi con imperturbable firmeza nada podrá sacarnos de la transparencia de réplicas que la conciencia dispara en fracciones de segundos. Dicho de otro modo, las absorciones monacales de las prácticas marciales en diversas épocas y períodos se debió a este acervo filosófico y a la mesurada cualidad de depurar la conciencia. Ser observadores pasivos de la velocidad de la vida es adquirir la gracia para labrar la sabiduría.

Copyright © – Shifu Tony Rey García
Viena 20 de marzo – 2017

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