LA RUTA DEL MERCANTILISMO

Posted in LA RUTA DEL MERCANTILISMO, TEXTOS on marzo 17th, 2013 by admin

EL DECLIVE DEL WUSHU MODERNO

Artículo escrito por el Sifu Tony Rey García

(2013)

El universo es un Taiji (太極) de fuerzas divergentes. En esta anatomía de yuxtaposiciones bilaterales se engendra la fisonomía de la existencia.

¿Cómo redimir la esclavitud mental que aprisiona a las multitudes en un ambiente diseñado sobre relatividades cognoscitivas? ¿Acaso las estandarizaciones deportivas, las malformaciones pugilísticas o las especulaciones monetarias pueden reincorporar la virginal trascendencia del arte marcial? ¿Qué se entiende en nuestros tiempos por maestría?

Vivimos en una época donde el término de Shifu (maestro de Wushu, 師父) es pronunciado con extrema celeridad. Los medios de difusión nos atestiguan de la ingente capacidad que posee el hombre para  metamorfosear los embustes que le llenan el bolsillo. Hoy en día, apenas hace falta sudar para dirigir una ACADEMIA. Con solo recibir la representación escrita de un mánager estilístico (un documento que atestigua la pertenencia a una escuela o la autorización para impartir clases), los nuevos preceptores inician sus enseñanzas despojadas de las exigencias tradicionales. O sea, ni llevan años entrenando bajo la sombra del preceptor que encarnan ni conocen a fondo las nociones que intentan extender a sus ingenuos prosélitos.

En otros casos, los afanados guías espirituales no solo se circunscriben a dos o tres documentaciones de este tipo, sino que incluso inventan sus propias vertientes interpretando lo que obtienen por medio de videos o libros. En esta carrera de velocidad, los resultados pueden rayar en la locura o en el subdesarrollo técnico y metodológico. ¿No es esto un declive permanente del Wushu? ¿Hacia dónde nos conduce esta absurda orientación?

Todavía nos queda un segmento de análisis que nos dirige a los umbrales de la religión. Me refiero a todos aquellos que pretenden mostrar los aparentes poderes de los monjes de Shaolin o la sapiencia de la meditación taoísta. La manera de recrear sus promesas con los disfraces de un atuendo cinematográfico, atrae todavía más la adolescente fantasía del mundo occidental. ¿Qué queda de lo que otrora conformase al arte marcial en su magnitud genuina? ¿Podrían sobrevivir las pocas verdades que deambulan entre las generaciones actuales?

Cuando los partidarios del Wushu se adentran en los recintos de una escuela, sin un código de evaluación que les garantice la autenticidad de los instructores que lo reciben, están expuestos a cometer algunos desaciertos:

  • Se parcializan en apreciaciones obsoletas.
  • Absolutizan la vigencia de un estilo.
  • Se fanatizan con una línea de transmisión adulterada.
  • Aceptan todo cuanto se les dice sin cuestionar la veracidad de lo que sus supuestos consejeros pregonan.
  • Desvirtúan lo que aprenden recurriendo a argumentos paliativos.
  • Arruinan su energía en la búsqueda de poderes ilusos.
  • Sacrifican la técnica por la absurda incorporación de elementos artísticos.
  • Osifican los límites de lo que han aprendido.
  • Olvidan que lo importante no radica en el virtuosismo sino en la comprensión de lo que realizan.
  • Se deleitan en practicar los aspectos más banales de la cultura china.
  • Convierten un modelo de combate en un punto de fragmentación estilística.
  • Obnubilan el entendimiento repitiendo lo que todos asumen como cierto.
  • Se afanan en obtener logros efímeros.
  • Niegan todo criterio que atente contra los dogmas que les han sido inoculados.
  • Presuponen que la verdad se encuentra en la alfombra donde camina la fama.
  • Trastocan la legitimidad del Wushu con los falsos emblemas deportivos.
  • Arruinan el paso hacia la maestría por medio de títulos y documentaciones sensacionalistas.
  • Apoyan el fraude de lo que se enriquecen a costa de un conocimiento que no entienden.

Cada escuela consolida un sistema de entrenamiento energético utilizando las bases teóricas y filosóficas del Wushu. Estas estructuras son módulos relativos de conocimiento.

Por lo tanto, no existen apreciaciones concluyentes, la comprensión evoluciona a medida que se avanza dentro de la práctica. Al mismo tiempo, lo que en un momento constituye un modo de solventar las exigencias históricas o medioambientales, en otro contexto puede carecer de efectividad de realización. Yin y Yang se transforman y se diversifican en cada recodo de su eterna circunvolución.

Si miramos las amplias variaciones de estilos que habitan dentro del Wushu nos percataremos que estamos en presencia de un esfuerzo permanente por reinterpretar el substrato ideológico de la teoría del cambio (Taiji). Todo lo cual equivale a decir que dentro de su gestación marcial abundan los puntos de referencia.

Si bien las ramas de un árbol forman parte de su anatomía, no nos enseñan los vericuetos de sus raíces. Es necesario que reevaluemos nuestros procederes.

Al respecto, el maestro Wong Yi Man nos dice: lo más importante para rescatar la cultura marcial del pueblo chino no estriba en el engrandecimiento de una persona o de una línea de transmisión, sino en el sincero escrutinio de la verdadera teoría del Wushu. La investigación constante y el dominio de sus fundamentos es el único camino para restituir el discernimiento veraz.