LA ACADEMIA NAM PAI KUNGFU DE CUBA (國際黄宇文中國南派武術總館)

Posted in LA ACADEMIA NAM PAI KUNGFU DE CUBA on mayo 21st, 2015 by admin

HOMENAJE A LOS VEINTE AÑOS DE LA LLEGADA DEL MAESTRO WONG YI MAN A CUBA.

Artículo escrito por el Shifu Tony Rey García

2015

Era finales del mes de noviembre y el sol habanero crujía sobre el asfalto castigando con sus hálitos de fuego el fragor de las piedras. Envueltos en las vivencias cotidianas de un controvertido momento de dificultades sociopolíticas e históricas, los cubanos transitábamos por las carencias económicas que desembocaron en la década de los noventa tras el colapso de la Unión Soviética y el recrudecimiento del embargo norteamericano.

Hasta comienzos de los años 80, en Cuba sólo se conocía el Judo y el Karate como técnicas de combate oficializadas en una Federación Nacional. Aunque existían los residuos de un Barrio Chino con sus sociedades y paisanos, las artes marciales no pasaban de ser un mito popular. Para todos los que buscábamos algún filón de conocimiento o el amparo metodológico que nos abriera la luz del entendimiento, nos era extraño el mundo impenetrable de esos remanentes asiáticos que decoraban la avenida de Zanja apoyados en sus bastones o sentados en las esquinas del barrio. Algunos miraban con recelo y otros se alejaban del contacto social exhalando la musicalidad de sus dialectos natales.

Agobiados por la falta de una instrucción abierta o las falsificaciones marciales que la imaginación popular imprimió en algunas mentes, los criollos capitalinos no dejamos de sentir cierto escepticismo cuando una tarde veraniega un rumor personalizado entre las huellas de las calles, nos dijo con extremo pragmatismo que había llegado a la ciudad de la Habana un maestro chino de renombrada trayectoria. Como miembros de una cofradía religiosa que se citan para presenciar un ritual que sólo acontece en miles de años, algunos afortunados curiosos nos juntamos bajo las paredes de la Sociedad Zhong Guo Hong Men Min Zhi Dang (中國洪門民治黨). En este recinto que conocíamos desde antaño, vimos a un menudo hombre vestido con un pantalón negro y una camiseta blanca que pronto nos cautivó con su humilde mirada. Absorto en una amplia demostración teórica y marcial de los boxeos del sur de China ejecutó técnicas del estilo Hong Quan (洪拳), Choy Lee Fut (蔡李佛) y realizó además intercambios aplicativos con exponentes de otras disciplinas. Más tarde e imbuido por algunos de los asistentes, demostró el manejo del sable, el bastón y el látigo de nueve secciones, terminando su magistral intervención con algunas maniobras del Yang Shi Taiji Quan (楊氏太極拳) y una invitación a probar las explosividades energéticas del Tui Shou (推手).

El hombre que se atrevía sin pudor a romper los patrones didácticos y las fuertes ideologías que refrenaron durante las primeras décadas del siglo XX a la mayor parte de los preceptores chinos, era el Shifu Wong Yi Man (黄宇文). Un fiel exponente de las vertientes sureñas avalado por una historia que bien podría recrear un testimonio de leyenda. Si bien su llegada a Cuba era sólo un tránsito circunstancial hacia Norteamérica, el destino quiso que su estancia dejara una estampa de su amplitud cognoscitiva en esta tierra caribeña. Abierto, fraternal, generoso y dado a la comprensión, no dudó ni por un instante en crear las bases de una escuela, sin ningún tipo de anhelo monetario ni exigencias mercantilistas. Esta profundidad de corazón hizo que las instituciones gubernamentales lo apoyaran de manera oficial prolongando el tiempo de su visado. Bajo estas circunstancias, decidió enseñar a un grupo de cinco personas que legarían los cimientos estilísticos de su Academia. Junto con los hijos del legendario maestro Rufino Alay y otros dos compañeros, el Shifu Ernesto García González (Presidente de la Academia Nan Pai de Brasil), fue uno de sus primeros alumnos.

Miembros fundadores de la Academia en el año 1995.

Unas semanas después la Federación Nacional de Karate le propuso al maestro Wong Yi Man impartir un Seminario de su estilo. Estas fueron las circunstancias que propiciaron mi inserción dentro del grupo original de instructores y el motivo de que el maestro Wong optara por ampliar el número de sus seguidores. Aquí comienza la odisea que nos lleva a vivir una aventura de magnitudes insospechadas. Durante seis meses de intensos entrenamientos –algunos de los cuales duraban hasta ocho horas-, fuimos introduciéndonos en una fabulosa herencia estilística que abarcó el Choy Lee Fut (蔡李佛), el Fo Jia Quan (vertiente desarrollada por el famoso maestro Liang Tian Zhu, 佛家拳), el Hong Quan (洪拳), el Bai He Pai (corriente de la grulla blanca, 白鹤派), el Wu Xing Quan (boxeo de cinco animales, 五形拳), el Yang Shi Taijiquan (楊式太極拳) y una profusa variedad de secuencias con armas. Hasta altas horas de la noche dialogábamos sobre numerosos temas. Desde la historia y evolución de los diversos estilos, hasta los pilares teóricos de su escuela. Fueron momentos inolvidables, matizados por esa inquebrantable voluntad de aprender.

Jamás lograré desprenderme de aquellas imágenes en donde extenuados tras largas horas de práctica llegábamos a nuestras casas y nos sumergíamos en la emoción de haber encontrado un sentido trascendente en nuestras vidas. Cuando los momentos de crisis se conjugan con las ansias de superación se generan potencialidades infinitas. El maestro Wong Yi Man nunca nos pidió nada a cambio pero a menudo nos decía: “algún día ustedes podrán valorizar lo que les estoy revelando. Se trata de la verdadera tradición del sur de China. Ustedes nunca podrán acceder a esta información pagando su valor, porque sencillamente ningún maestro expondrá este cúmulo de riquezas tan abiertamente, a no ser que sean miembros de su familia. Para merecer un 50 % de lo que tienen en sus manos necesitarían estar al menos 10 años bajo la tutela de un preceptor y aún así, solo penetrarían en el interior de un estilo. En cambio, yo les estoy abriendo la comprensión a las matrices de varias escuelas”.

Con el paso de la vida y las intensas vivencias experimentadas en muchas partes del mundo, hemos comprobado el grado de veracidad que encerraban sus palabras. Sin embargo, en aquellos momentos no podíamos despertar la conciencia ni abarcar la profundidad de su pensamiento. Sumergidos en las necesidades y luchando contras las inclemencias circunstanciales, nos impusimos a todos los retos de un cultivo que nos exigía la más alta cuota de sacrificio.

Sin embargo, el deseo de superarnos y las ansias de aprovechar esta grandiosa oportunidad nos arrastraban a un paroxismo de grupo que retroalimentaba nuestras más nobles esperanzas. Los conflictos matrimoniales no faltaron en esta larga confrontación psicofísica. La mentalidad latina no se armonizaba fácilmente cuando un padre de familia sacrificaba las horas de sustento para metabolizar las lecciones de un arte marcial, que de ningún modo solventaba las expectativas hogareñas. Contra esto también tuvimos que batallar con denuedo. Es un hecho ineludible que los patrones socioculturales y las herencias folclóricas a veces frenan la comprensión de la sabiduría.

A principios del mes de mayo de 1995 se firman los documentos que atestiguan la legalidad jurídica de la escuela. El fallecido maestro Ramiro Chirino Suárez (5to Dan), quien fuera el Presidente de la Federación Cubana de Karate Do y Artes Marciales Afines (FCKAMA) redactó la carta de intención y los acuerdos de cooperación mutua con las entidades del Inder, reconociendo la autonomía de la Academia Nan Pai y su futura expansión por la isla. El 20 de mayo de este mismo año el Comité Olímpico Cubano le entrega al maestro Wong Yi Man (黄宇文) un diploma donde se le reconoce como Miembro de Honor del Kungfu, en Cuba. Un hermoso gesto ceremonial que condecora el altruismo y la magnanimidad de un hombre sin precedentes.

Veinte años han transcurridos de incesante estudio y todavía me emociono cuando me llegan los recuerdos de la época. Es probado que lo que tanto cuesta, conlleva a la madurez más refinada. Muchos de los instructores formados en la isla han viajado y se han esparcido por todo el mundo. De este modo, el centro de la Academia en Cuba se trasladó hacia la zona oriental del país donde aún se mantienen vigentes las enseñanzas del maestro.

En este video mostramos algunos pasajes de la fundación de la Academia Wong Yi Man Nan Pai Wushu (國際黄宇文中国南派武術總館) en el Barrio Chino de La Habana y de la propia asistencia del maestro Ramiro Chirino Suárez. Este acontecimiento marcó un punto de introducción y referencia a las técnicas tradicionales y de ningún modo puede borrarse su impronta de los anales de la historia. Por mucho que se quiera engrandecer las prácticas del Wushu gimnástico y las adulteradas tendencias del postmodernismo, existen pruebas suficientes para demostrar en el plano ético, médico, filosófico y marcial las autenticidades de esta eminente e irreversible epopeya. Honro con estas reminiscencias a todos los que han perseverado por mantener y lustrar las raíces de un arte marcial no mancillado por los intereses económicos ni las superficialidades que perturban la lucidez de nuestros tiempos. Para todos mis discípulos e instructores ofrendo estas hondas evocaciones.